

Para un toldo que protege del calor, se debe elegir un color claro, como el blanco, porque refleja la mayor parte de la radiación solar, evitando que el tejido la absorba y la irradie al interior, manteniendo así el espacio más fresco. Los colores oscuros, en cambio, absorben más calor y son más adecuados para atrapar el calor en climas fríos o cuando se busca un 100% de bloqueo de la luz solar, aunque el tejido se calentará más, según Beljemi.

